top of page

Escribir para sanar, sanar para escribir, y seguir escribiendo para mantener la esperanza.

  • Foto del escritor: Dra. Tania Rocha Sánchez
    Dra. Tania Rocha Sánchez
  • 19 jul 2020
  • 4 Min. de lectura

¿Acaso es posible transformar lo que sentimos a partir de las palabras? Es innegable que cuando nos sentimos mal, una parte de nosotras/nosotros, busca con desesperación encontrar a quién decirle lo que nos pasa, poder hablarle a una amiga o amigo, tener a la mano a tu psicoterapeuta (si tienes tal privilegio), incluso a veces hasta hablar con una persona extraña o desconocida podría venirnos bien. Las palabras posibilitan traducir y materializar lo que experimentamos, sobre todo cuando es difícil en principio procesarlo por nosotras/nosotros mismos. El lenguaje es justamente un medio, una forma, una posibilidad para crear realidades tan complejas como la nuestra, llena de tantos y múltiples significados y formas diversas, pero a su vez también es la herramienta que nos permite dar cuenta de lo que sentimos, y que materializa lo que a veces no alcanza a ser transparente. En ocasiones quizá no existe la persona y la ocasión en la cual podemos sentirnos escuchadas/escuchados, y aún más comprendidas/comprendidos, sin sentir juicio, desinterés, aburrimiento de quien nos escucha, y quizá hasta hartazgo porque le parece que siempre hablamos de lo mismo. Pero es que justamente a veces es necesario decir una y otra vez, y cuantas veces sea necesario eso que se siente, pues es como si frente a nosotras/nosotros tuviéramos arcilla, que conforme nos damos el tiempo para trabajarla, vamos dando forma, creando y expresando, develando y comprendiendo.


Para algunas personas, el proceso de escribir les ha ofrecido desde temprana edad una posibilidad infinita de confesión, de catarsis, y también de creación. Sería improbable decir que quien escribe, así sea en un diario, o un artículo, o una novela, o una historia, no está colocando una parte de sí misma/mismo en ese escrito. Escribir permite poner afuera lo que a veces no podemos comprender adentro, en ocasiones puede ser un mero acto repetitivo e incluso impulsivo, pero otras tantas constituye quizá una de las tareas más ardua y confrontante. Quiero confesar que para mí escribir, es una experiencia ambivalente, de amor y odio, de placer y displacer. En toda mi vida, solo tuve un intento de diario, bastante frustrado, pues en realidad resultaba poco atractivo para mí escribir en éste. Y valoro mucho a quién lo hace, porque cuando puedes revisitar esas líneas escritas a través del tiempo, la verdad es que aprendes y comprendes muchas cosas de ti. Puedes dar cuenta de tu evolución, y quizá también de aquellas cosas que son tu "talón de aquiles". Sin embargo, toda mi vida he soñado con escribir, no sé exactamente en que contexto lo pensaba o planeaba, pero al final, llegué a un escenario que abrió esa posibilidad. Puedo recordar que cuanto trabajo académico realizaba durante mis años de estudio, siempre había un reconocimiento a mi producción, pues en medio de todo, era bastante sensible, conmovedor y profundo lo que escribía. Mi relación con las palabras siempre ha sido muy peculiar. No me sé las reglas gramaticales ni ortográficas a la perfección, pero hay un sistema desde muy temprana edad que ha funcionado a partir de lo estética que puede lucir una palabra o no, y también hay una particular búsqueda de ser comprendida, escuchada y transparente en lo que digo, y en lo que escribo.


Escribir en estos últimos años ha tomado muchos otros matices, por una parte y dentro del escenario académico, ha cobrado un tinte oscuro y desmotivante frente al sistema de la "productividad académica", a la cuál aún me resisto y me desmotiva; no puedo negar, que le ha robado encanto a la posibilidad de creación que siempre he perseguido. Pero a su vez, cuando estoy escribiendo desde un lugar más libre, conectando con ese placer, y con la libertad de poder escribir sin los parámetros de la cuadratura académica, es algo que disfruto plenamente. Justo por la dificultad que me implica, y por la importancia y la necesidad tan grande que siento de escribir, estoy iniciando este proyecto, un proyecto a partir del cual busco compartir reflexiones y aprendizajes que he ido adquiriendo por la incomparable riqueza que tiene estar sentada frente a otra/otro, aún en estos tiempos de pandemia y cuarentena, bajo el formato virtual, la posibilidad de ser y vivirme como terapeuta, como escucha, como acompañante de muchas historias, y por supuesto, por las propias experiencias de vida. Todo lo vivido y lo sentido a partir de lo que quizá considero los momentos más desgarradores y críticos de mi vida, la posibilidad de acompañar tantas historias esperanzadoras y desesperanzadoras de mis consultantes, y lo que ha posibilitado mi particular abordaje terapéutico a partir de la terapia narrativa, han reforzado la necesidad y el deseo de escribir, escribir para compartir, escribir para crear conciencia, escribir para acompañar las historias y los procesos de vida de mis consultantes, de miles de estudiantes y personas que de muchas formas han compartido conmigo, escribir para sanar, porque estoy convencida de que es un ejercicio que posibilita cambios, reflexiones, aprendizajes, reconciliaciones internas, y quizá lo más importante, escribir para no perder la esperanza. Estoy convencida que esto último hará más sentido conforme vaya compartiendo en este blog.


Este proyecto no pretende ser un diario, una ventana a mi interior, un escenario de catarsis, ni tampoco busca ser un libro, un manual, un catálogo de historias, o un mero espacio mediático en el que a "alguien" más se le ocurre escribir. Quiero escribir para poder contribuir, desde mi saber y hacer, en otras posibilidades de mirar y comprender las experiencias que vivimos, escribir para generar reflexiones, para posibilitar preguntas, para plantear dudas e inquietudes que quizá nos atormentan a varias/varios de nosotras/nosotros, escribir para compartir reflexiones que en el consultorio han posibilitado transformaciones inéditas, escribir para acompañar lo que otras/otros sienten y no les es posible expresar, y aún menos comprender, escribir para crear un espacio de aprendizaje y de crecimiento, escribir para crear un espacio de intercambio, escribir para seguir llegando a diferentes espacios y personas. Quizá suene absurdo, pero quiero escribir para poder escribir.


Les doy la bienvenida a este espacio, el cual deseo con todo mi ser, pueda en mucho ser un lugar seguro, habitable, cómodo, aunque no por ello no confrontador, que les posibilite como a mí, nuevas opciones y alternativas para enriquecer sus historias y transformarlas.





Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2020 por Dra. Tania Esmeralda Rocha Sánchez. Creada con Wix.com

bottom of page